¿QUÉ ENTENDEMOS POR DEMOCRACIA PARTICIPATIVA?
Una nueva democracia protagonizada por los ciudadanos.
La democracia participativa es un paso adelante de la democracia representativa en la evolución de la democracia como concepto perfectible.
La democracia representativa al uso en los países democráticos avanzados, es un mecanismo exclusivo y excluyente, configurado por los partidos políticos y sus intereses sectoriales e ideológicos, únicos actores que llenan la escena político-institucional en la actualidad.
La democracia participativa no es la democracia directa. Los instrumentos de democracia directa, incorporados en algunos textos constitucionales, son mera demagogia, porque son escasos o impracticables. Su ejercicio depende de la voluntad de los agentes vigilantes de la democracia representativa.
Las leyes políticas en vigor son claro exponente de las reservas y desconfianzas de dichos agentes, convertidos en legisladores, contra medios de democracia directa que, de existir y funcionar, les obligarían a compartir sus competencias con los ciudadanos.
La democracia participativa implica fomentar las vías y los medios para convertir a los ciudadanos y sus grupos, en agentes políticos directos, al margen, pero junto a la acción política de los partidos políticos.
La democracia participativa es la conjunción de estas formas de democracia, lo que implica:
a) La limitación de la democracia representativa a sus justos límites para que no pueda abusar de los mandatos populares.
b) El aumento de las condiciones de accesibilidad ciudadana y de sus esferas de actuación mediante procedimientos de democracia semidirecta con una base constitucional democrática.
c) La introducción progresiva de mecanismos de democracia directa aprovechando los avances de las tecnologías de la infocomunicación.
